Jaime
Fernández-Martos
Montero
Socio fundador
Jaime
Fernández-Martos
Montero
Socio fundador
Desde muy niño Jaime sintió inclinación al estudio del derecho, posiblemente influenciado por su abuelo y su tío, de quienes heredó el nombre. Su carácter tranquilo y un acentuado espíritu de servicio y fidelidad encontraban en esta profesión un camino casi obvio.
Cursó su Licenciatura en Derecho en la Universidad Pontificia de Comillas – ICADE, donde además de encontrar buenos compañeros y amistades que hoy perduran, pudo empaparse de la educación jesuita ya recibida en el colegio, centrada en formar personas plenamente humanas; competentes técnicamente, pero comprometidas con el hombre, la justicia y abiertas a la trascendencia: “Saber para servir”.
Un año de estudios ERASMUS en la Universidad alemana de Tubinga consolidó su conocimiento del alemán tras unos años de infancia en aquel país, y que le confirió seguridad y determinación ante los retos que se pudieran presentar.
El comienzo de su desarrollo profesional, apartándose del servicio público que había caracterizado a todos sus referentes familiares, se concretó en el ejercicio de la profesión en un bufete de prestigio de la capital. Tras cuatro años de ilusión, muchas horas de trabajo y los ojos muy abiertos al aprendizaje de la abogacía, surgió la oportunidad de encauzar su proyecto profesional con un buen amigo de la juventud, naciendo así en 1999 el despacho FML Abogados.
Desde el comienzo de este proyecto Jaime ha dedicado su actividad profesional fundamentalmente al sector sociosanitario (residencias de mayores) y a las entidades no lucrativas (Instituciones religiosas, Fundaciones y Asociaciones), muy particularmente en materia administrativa y laboral, así como en obligaciones y contratos. Destaca por su capacidad de negociación y mediación, siendo mediador titulado, y creyendo firmemente en la solución negociada de los conflictos.
En FML Abogados Jaime ha podido desarrollar la abogacía al servicio del hombre, de las personas, que siempre ha querido. Este proyecto le permitido disfrutar de la fidelidad de unos socios y clientes con los que tiene gran sintonía personal. Pero sobre todo ha podido desarrollar su vida profesional en concordancia de sus valores vitales: servicio, fidelidad y compromiso personal.
Jaime es una persona familiar, que disfruta de la compañía de su mujer y sus hijos. Admira casi reverencialmente a sus padres y hermanos, y ha cultivado el tesoro de las grandes amistades. Persona de hondas inquietudes espirituales, gusta de la lectura y la música de cualquier tiempo y disfruta de la montaña mucho menos de lo que le gustaría. Madridista confeso y aficionado al deporte, especialmente al fútbol y baloncesto que practicó en su juventud, si bien hoy se conforma con mirarlo desde la barrera.
San Ignacio de Loyola, uno de los referentes de su vida, tiene dos frases de universal validez que alumbran su vida personal y profesional: “Alcanza la excelencia y compártela”; y principalmente “en todo amar y servir”.